Hace doscientos años, antes de la llegada del capitalismo, la posición social de un hombre estaba fijada desde el comienzo hasta el final de su vida; la heredaba de sus ancestros y nunca cambiaba. Si nacía pobre, siempre permanecía siendo pobre; y si nacía rico —un lord, un duque— mantenía su ducado y las propiedades correspondientes por el resto de su vida.

Ludwig Von Mises.

La pobreza no es un fenómeno nuevo en la historia, sí lo es, por ejemplo, el crecimiento exponencial en la producción de bienes y servicios lo que nos permitió salir de la pobreza, y este crecimiento se explica por el surgimiento del capitalismo en el mundo.

Crecimiento del PIB mundial en los últimos 200 años fruto del Capitalismo.

La sociedad generó la división del trabajo de forma espontánea y así se hizo más productiva, generó ese excedente que le permitió librarse de la subsistencia, pero no fue suficiente, la pobreza fue siempre condición de la humanidad  hasta el comienzo del capitalismo, que puede ser definido como un sistema de producción masivo surgido del ahorro, la innovación y libertad para competir.

Aunque la lacra de la pobreza sigue presente en el mundo, vino disminuyendo considerablemente gracias al capitalismo y a globalización, algo que viene a callar las ideas pesimistas que se tienen del capitalismo y de la mala imagen que intentan generarle.

Si miramos Argentina, la pobreza no aumenta porque el capitalismo sea un sistema de explotación injusto, que beneficia a unos y perjudica a otros. Si uno mira los saltos en la pobreza, pues son efecto de las devaluaciones, devaluaciones que provocan los gobiernos, no el capitalismo; crisis fiscales y crisis del intervencionismo monetario que no las provoca el capitalismo sino la irresponsabilidad de los gobiernos. En definitiva, el Estado es la principal causa de la pobreza en Argentina.

Evolución de la tasa de pobreza en Argentina.

Fuente: http://wadmin.uca.edu.ar/public/ckeditor/2017-Observatorio-Estimaciones-Pobreza-1980-2016.pdf

Para terminar con la lacra de la pobreza se necesita crecer, y para crecer hacen falta inversiones con la condición previa de haber ahorrado, algo difícil de darse mientras el Estado se encargue de gastar en nuestro nombre, y es un despropósito que lo haga, pues es imposible que los que nos gobiernan desde el Estado conozcan mejor que nosotros nuestras necesidades y nuestros gustos. El fin de las intervenciones estatales afectan nuestras decisiones y nos obligan a consumir bienes y servicios que no necesariamente estaríamos dispuestos a comprar y a usar.

A mayor capitalismo, mayor es el progreso, hay que terminar con los mitos de que el capitalismo es injusto, de que es el responsable de las crisis sociales o de que el capitalismo es consumista: nada más alejado de la realidad, tan sólo son argumentos que evidencian la ignorancia o algo mucho peor, que se las criticas se hacen de mala fe. Pero eso no significa que el capitalismo es perfecto, pues para ser realistas nada lo es.

Calificar si algo es justo o injusto depende de la moral de las personas, en el capitalismo, los productores tienen que satisfacer las necesidades de los consumidores, los que lo logren, al mismo tiempo estarán contribuyendo al bienestar de los consumidores, y contribuir al bienestar de los consumidores al final termina beneficiando ambas partes, al que produce y al que consume; sobre las crisis sociales, pues vimos que lejos de ser provocadas por el capitalismo, las crisis sociales las provocan los gobiernos irresponsables.

Por último, asociar al capitalismo como sinónimo de consumo es una contradicción, la palabra “capitalismo” procede de capital, para tener capital hay que ahorrar y para ahorrar hay que restringir el consumo. La confusión reside en que se ve lo aparente y no se lo profundiza.

Si el Estado ha de tener un rol en la sociedad, que no sea la de afectar nuestras decisiones con medidas burocráticas, que no nos ahogue con impuestos, que se limite lo más que pueda para que nosotros decidamos libremente lo que queremos producir, lo que queremos consumir y la forma en la que queremos vivir. El capitalismo ha mejorado la calidad de vida de mucha gente, y como vimos, los más beneficiados de esto son los países en situación de pobreza, así que en lugar de prohibirlo, regularlo o satanizarlo, hay que fomentarlo, pues es la razón del progreso del mundo.