El liberalismo es una filosofía política. Los liberales creen que el respeto por la libertad individual es el requisito central de la justicia. Creen que las relaciones humanas deben basarse en el consentimiento mutuo. Los liberales defienden una sociedad libre basada en la cooperación, la tolerancia y el respeto recíproco.

Jason Brennan

 

En Latinoamérica se vino dando un marcado proceso hacia gobiernos diferentes a los gobiernos pertenecientes al Socialismo del Siglo XXI, del cual, Bolivia, no es una excepción si bien es cierto que no existe una oposición que contraste con el actual partido gobernante, hechos como corrupción, autoritarismo, vínculos con el narcotráfico, gobierno inconstitucional, debilitan la popularidad del partido oficialista, lo que nos muestra que en las próximas elecciones todo puede pasar. Por tanto, vale la pena, más allá de las ideologías y formas de gobernar que ya tengan los partidos de oposición, tratar las características de un gobierno liberal, la mejor alternativa de gobierno al que podemos aspirar los bolivianos.

Un gobierno liberal, a diferencia de un gobierno antiliberal (por ejemplo, socialista), respeta la propiedad privada de los medios de producción para que cada productor atienda las necesidades del consumidor de la mejor forma posible, es decir, guiado por su propio interés. Si los liberales optamos por la propiedad privada de los medios de producción es porque ha demostrado funcionar mejor otros sistemas, como el socialismo o el intervencionismo y porque es un sistema que brinda libertad al individuo, es decir, que son libres de elegir que producir y que no, según les sea conveniente, aunque siempre guiado por la demanda de los consumidores. Distinto del intervencionismo o el socialismo, donde se deja que un puñado de ingenieros sociales decidan sobre que debemos consumir, que se produce, cómo se produce, cómo educar a nuestros hijos, y tantas cosas más. Todo financiado con los recursos que se extraen de la sociedad vía impuestos, recursos naturales o endeudándola.

Cuando un gobierno defiende la libertad, significa que los individuos pueden seguir los proyectos vitales que aspiren, pero siempre respetando cuando otros individuos persigan también los proyectos vitales que aspiren. Se limita la libertad cuando, por ejemplo, el gobierno impone trabas al comercio entre países, prohíbe la libre elección de pareja, controla lo que uno puede consumir, producir, regula los precios, restringe la libertad de prensa o toma deuda con cargo a las generaciones futuras.

Además de defender la libertad, los liberales defendemos la cooperación social, algo contrario a la lucha de clases alentada por la izquierda; más aún, a diferencia del pensamiento de izquierda, no forma parte de la esencia del liberalismo tomar el poder para llegar al comunismo a partir del control del Estado, pues el liberalismo, en lugar de ser un pensamiento utópico, no olvida que el ser humano tiene diversos intereses y aspiraciones, y por lo tanto, la única manera de que acepte vivir bajo un único régimen con directrices dictadas desde arriba, es mediante la fuerza y la violencia.

La igualdad ante la ley es otro de los principios de un gobierno liberal. Pues es el único tipo de igualdad que permite evitar los abusos cometidos y las atribuciones de la clase política cuando ejerce el poder. En cuanto a la política exterior, un gobierno liberal promueve el internacionalismo y la cooperación entre países en materia de comercio: el liberal es cosmopolita, es ciudadano del mundo, el liberal no es nacionalista. Así como un gobierno liberal no es nacionalista, sino mas bien, internacionalista, un gobierno liberal tampoco es imperialista, fascista ni colonialista, ideas contrarias a la libertad. Siguiendo con la política exterior, un gobierno liberal, al no ser nacionalista, lo que también promueve es la libertad migratoria, así como también las libertades civiles en el sentido más amplio.

El rol fundamental del Estado es la protección de la propiedad privada y, mientras terceros gobiernos no sean también liberales, es importante el rol del Estado en materia de defensa; en cuanto la educación, la salud y los servicios básicos, no es competencia del gobierno dictar lo que es bueno o no para los individuos, sino que son los individuos mismos quienes tienen que decidir el tipo de servicio que deseen, porque su decisión será mil veces mejor que la decisión que tomen un puñado de ingenieros sociales; en esencia la compra de algún bien de consumo o servicio no cambia, lo que sí cambia es que reflexionamos más cuando estimamos que la compra de algún bien o servicio tendrá mayores implicancias sobre nuestro futuro.

Si bien es cierto que los antiliberales utilizan el argumento de que Bolivia es un país pobre y por tanto, es difícil que sus habitantes puedan acceder a servicios, entre comillas no “gratuitos” como la educación, la salud y los servicios básicos, es más importante comprender que la mejor medida para reducir la pobreza es el crecimiento económico pero no del tipo intervencionista sino del tipo capitalista, ya que mediante éste, la productividad del trabajador se incrementa, y con ello, se incrementan sus salarios. Algo radicalmente distinto de la manera vigente de incrementarlo, es decir, mediante subas coercitivas del salario mínimo, pese a que ni siquiera ha incrementado la productividad del trabajador en los últimos años.

Si los argumentos teóricos acerca de lo que un gobierno liberal es, no convencieron completamente al lector, veamos cómo les va a los países con más libertades del mundo, entre ellos se encuentra Suecia, Australia, Chile o Irlanda, éstos son los países más prósperos que hay. Por el contrario, los países que menos libertades tienen, generalmente son los países menos desarrollados y en decadencia o en crisis como Venezuela. Ejemplos de países con menos libertad económica además de Venezuela son Cuba, Corea del Norte, la República del Congo o Zimbawe. Estimado lector, si usted tuviera que elegir vivir en cualquiera de estos países: ¿elegiría uno con más o con menos libertad económica?

Mirando la realidad de Bolivia, el periodo liberal se dio entre 1900-1930, pero tampoco fueron gobiernos genuinamente liberales porque también existió el corporativismo, tráfico de influencias, control de divisas, centralización de la banca, o déficits fiscales permanentes. A partir de ese momento predominó el estatismo, es decir, el rol extendido del Estado en la economía. Entonces, no debería sorprendernos el atraso económico, la pobreza, el reducido capital humano y todos los demás factores que nos ubican entre los países menos desarrollados cuando las decisiones se han tomado desde arriba luego del corto periodo de gobierno más o menos liberal entre 1900-1930.

En definitiva, que ya se haya demostrado la imposibilidad teórica del socialismo y su inviabilidad en la práctica (la U.R.S.S. o Venezuela) y que, por otro lado, los países con mayores libertades económicas y civiles son los países más prósperos se hace hasta innecesario decir cuál es el camino que tenemos que elegir los bolivianos para ser un país próspero y desarrollado.